viernes, 18 de enero de 2013

El Gato Burlón

por Aevy Morales


"Me sentía llena de temor, él me conducía al bosque, pero no se como, me guía su risa y el extraño humo gris. ¡Oh Esa risa! Causante de pesadillas, viene y va, aparece y desaparece; la eh visto formarse en mi rostro mientras me miro en el espejo. Y sus ojos, grandes, amarillos y viciosos. Cierro los míos para asegurarme que no es una alucinación, y se esfuman dejando el rastro del humo gris. Ese humo, esos ojos, esa risa, todo me condujo a este lugar, un bosque sombrío, petrificado, olvidado, tal vez ahorita mismo, ya este siendo olvidada, tal vez ya formo parte de este bosque, ya estoy petrificada, y puede que ya este entre las palabras de las sombría leyenda que cubre sus ojos.”
“Hay un roble gigante justo en medio del bosque, de donde dicen que él salió, esta muerto, y rajado por un relámpago; parece una boca que va a tragarme, siento que caeré en un largo túnel, donde el tiempo, la vida y la muerte no tienen ningún sentido. Al intentar verlo a fondo, caigo apresuradamente, no tengo de donde agarrarme, todo esta muy lejos, las raíces, los relojes, las mesas, las sillas, tantas cosas, y tan fuera de mi alcance, como la hendidura del roble. Reacciono, y sigo ahí parada, observando hipnotizada la oscuridad dentro del petrificado árbol.”
“Todo el bosque huele a él, gusto como el roble; huele a magia, a vida, a muerte, a fantasía…. a mí, a mis entrañas, a mi vida y mi alma, a mi miedo, mi sudor; todo el bosque tiene una peste especial, justo como el humo después de su sonrisa.”
“Ahora mismo lo siento depredando, justo entre los árboles, siento su helada mirada, sus ojos llenos de demencia, siento como mete sus garras entre mi cráneo, como me desgarra y hurga dentro de mi. Siento su pelaje gris y violeta volverse humo, me sigue de vez en cuando con su sonrisa, luego con sus ojos, me ve dar cada paso, ve mis dudas, mis titubeos. Cuando siento que se ha ido, que es seguro caminar, regreso, pero nada es seguro, él esta viendo, desde la luna que mengua para darle forma a su risa. ¡No! no puedo regresar, él me seguiría, y justo cuando saliera del bosque, cuando viera mi casa, él clavaria sus garras en mi espalda y me desollaría, ahí mismo, eso seria terrible. Porqué es parte de su burlón juego, atraer, torturar, fascinar, y al final, ya cuando te sientes libre, cuando te sientes segura, incluso bajo la luna, te clava sus garras.”
“He llegué a un claro, en donde todo desparece, la muerte, la petrificación, mis temores y mi alma. Todo el lugar tiene su fragancia, ese aroma a la muerte que solo él lleva en su humo y en su pelaje, incluso su risa tiene un olor corrompido, seductor.”
“Escucho más pasos, es mas que obvio que esta perdido, asustado, tanto o más que yo, tal vez fue atraído para saciar su apetito. Esta entre los árboles, es una mujer, también seducida por su sonrisa, y sus ojos; el humo la atrajo hasta este claro, es justo aquí donde nos devorara, aquí es donde escucharemos su ultima risotada. Es en este lugar tan limpio y sucio por su risa. Los árboles nos rodean como una jaula, tal vez solo quiere jugar, se divertirá, nos vera intentar correr, sentado en medio del bosque observara nuestro desesperado intento de escape, mientras no sigue con la luz de la luna.”
“La otra mujer aun no me ve, ¿estará pensando en una salvación?, ¿acaso esa palabra aun tiene significado? Tengo ganas de gritarle, decirle que tal vez juntas esto será menos horroroso, la muerte menos cruel, y la despedida tendrá un significado. Pero no, no debo de hacerlo, lo atraeré a él, y la muerte será peor. Tiene miedo, si, pero no por lo que me atormenta, las risas, los ojos y el humo no la guiaron para acá, esta aquí por otra razón, trae a sus manos cuchillos y machete, lista para enfrentarse  a cualquier cosa. Vino a cazar, por que si él la hubiera atraído, sabría que no hay manera de enfrentársele.”
“Tengo que esconderme, si ella me ve e intenta salvarme, también morirá, solo espero que él no aparezca mientras ella esta aquí. Ella entro al claro, mientras yo subía por un roble muerto, me pongo a salvo, mientras que rezo y espero que ella salga pronto de ahí. Las ramas me cubren, poniéndome a salvo, mientras me permiten ver lo que sucede en el claro. Tal vez me pueda esconder aquí mientras él me espera, se aburrirá, llamara a otra victima y yo seguiré viva para otro día. No, en que estoy pensando, todo el bosque es suyo, esta aquí y en todos lados, tal vez ahora sabe que me escondo entre las ramas; si, si lo sabe, él me ve desde la luna, me vio cuando entre al bosque, me ha seguido sin cesar, soy su presa, y estoy marcada por sus ojos; no podre salir de aquí.”
“Esa mujer no se va, ¿Por qué no se va? Lo siento venir, su pelaje rosa las ramas, hace caer las hojas, sus patas rompen las hojas secas, en los arboles podridos se le hunden, lo hace a propósito, me tortura con su presencia, con su caminar, con su ir y venir. Esta por encima de mi, pisando justo las ramas que cubren mi corazón, sabe que estoy aquí, solo se esta burlando, es un juego. Sigue avanzando, se dirige al claro, a donde esta esa mujer. ¡La mujer! Tiene que salir de ahí. No, demasiado tarde, es seguro que ya la vio, no podrá escapar, pero tal vez yo si, mientras él la descuartiza yo me pondré a salvo. Solo esperare a que él comience su festín y yo huiré.”
“En el claro ella esta en guardia, es buena cazadora ya se debió de a ver dado cuenta que no esta sola. Lo tiene a la vista, porque no lo ve, por que no le lanza un cuchillo, y salgo a ayudarla… ¿tendríamos alguna oportunidad? No, ni cincuenta y dos hombres podrían vencerlo, terminarían en el piso, con su vestimenta manchada de carmín. No, no tengo oportunidad, ni yo a manos limpias, ni ella con sus cuchillos. Solo me queda esperar, y ver de que forma moriré.”
“Ahí esta, posado con toda calma, esperando el primer movimiento de la mujer. Y está aun esta buscándolo, rastreándolo con la vista, como si eso fuera posible, él se ira apenas lo vea con el rabillo del ojo. Detrás de ti mujer, me desespera que no lo sienta, me desespera que no pueda salir a gritarle, a anunciarle que esta a su izquierda.”
“Ya lo vio. Él esta sentado, observándola, la esta torturando. Ella esta frente a él, lo esta estudiando, esta temerosa, dudosa, esperando su primer movimiento. Y es que ella vino a cazarlo; tal vez este mejor preparada, y eso le servirá de mucho, con tantas armas; hay oportunidad, si salgo a ayudarle podremos escapar de aquí. Esperare a ver como comienzan las cosas. No te acerques, ¿porqué te acercas? Te matara, mujer estúpida.”
“Comenzaron a luchar. Ella lanzo uno de sus cuchillos, clavándolo a pocos centímetros de él. Una diabólica risa se formo en su rostro, de oreja a oreja. Ella lanza otro cuchillo, apuntando a la cabeza; el la esquiva,  se vuelve humo y su posa en la rama de una árbol. Gira su cabeza por completo y se mirar directo a los ojos. Hay un momento de silencio. Hay muerte en los ojos de él, y en ella estoy segura que hay miedo. Yo lo tengo. Lanzo otro cuchillo, clavándolo en su cola.”
“Soltó un horrible maullido, me da terror, Que deje de hacerlo, mátalo, ¡mátalo ya! Has que pare. Suena a palabras, suena en mi muerte, a la muerte de la mujer. Me quema por dentro, me quita la piel, sale por mis ojos. Nos devora por dentro, nos araña y se come nuestras almas. Me esta rasgando el corazón. ¡Ya mátalo mujer!”
“Lánzale otro cuchillo y has que pare. Me hizo caso. Justo en medio de la cabeza. El llanto ceso. La mujer parece recuperarse, levántate y córtale la cabeza. Se levanto, camino al árbol, en donde estaba ese monstruo colgando de su cola. Le retiro el cuchillo, lo dejo caer. En el piso lo acomodo, le abrió panza, y con el machete le corto la cabeza. No había sangre, el cuerpo se desinflo y la cabeza rodo varios metros.”
“Lo logro, acabo con ese monstruo. Tengo que agradecerle de que me salvo mi vida, que acabo con mi tortura y que vengo a tantas victimas. Pero no puedo, por que no pues bajar. Aun estoy petrificada, aun pertenezco al bosque. ¿Por qué? Es que aun no se ha ido. Su sonrisa aun sigue en su cara y el bosque no me deja ir, aun le pertenezco, nunca deje de ser suya.”
“El resto de su cuerpo se esfumo, se volvió humo y se fue. Su cabeza rodo, de un lado a otro, como un gato juguetón. Y eso es lo que él es, un gato juguetón, que solo quiere alimentarse, sobrevivir. ¿Qué are ahora, esperar a que la mate y que luego me encuentre, o salir a morir con ella? No, eso no, soportare aquí en mi refugio hasta que se canse de jugar y venga por mí. Y ella puede morir de la manera que quiera, después de todo ella lo escogió así.”
“La cabeza empezó a flotar en busca de cuerpo, el cual se le unió en una amalgama de humo gris y piel morada. Sus ojos se llenaron de vicio y muerte; ya había jugado suficiente, era momento de comenzar su festín. Pero la mujer no se reusaría tan fácil a ser su alimento. Lanzo otro cuchillo, intentando clavarlo entre sus ojos; de nada sirvió, desapareció su cabeza en una bocanada de humo, luego desvaneció su cuerpo. La mujer atenta con machete en mano daba vuelta y vuelta esperando el próximo ataque. En su cabeza esa demoniaca risa amarillenta se formo sin previo aviso, como si el sol entra entre cortinas que se acaban de abrir.”
“Él lanzo un zarpazo a la nuca de ella. Esta reacciono y movilizo su machete en contra de del regordete ser, de nuevo humo e ilusiones. Los ojos se materializaron frente a los suyos, se movieron asía ella, en un intento triunfal de desequilibrarla. Cayo, intento de manera desesperada levantarse, pero esa cosa aun la observaba de cerca. Tomo su último cuchillo y lo arrojo entre ojo y ojo. Se clavo cerca de mí, con un cuerpo franjado de gris y morado. Los ojos y la risa flotante se fueron meciendo como hoja que se lleva el viento hasta caer en el piso.”
“Pasaron varios minutos sin que ni uno de los dos actuara. Ella se acercó al cuerpo y le clavo el machete, tomo su cuchillo y se lo ensarto de nuevo e hizo eso en varias ocasiones. Cuando por fin se vio satisfecha, lo tomo por la cola se lo hecho al hombro y se fue. Un  rastro de sangre marrón la siguió. La risa del suelo aun no se desvanecía. Era una trampa. Mujer estúpida.”
“Le clavo las garras en el cráneo. En un intento inútil dio cuchilladas por doquier. Él le esfumo parte de la cabeza, como lo hacia con su cuerpo, y comenzó a hurgar. Los gritos de la mujer despertaron el bosque, mientras que la risa flotante metía y sacaba sus garras con voracidad demencial. Tras ellos el cielo se torno azul oscuro, eran dos figuras gigantes peleando. Él comenzó a hablarme, lo sentía dentro de mí, me decía como moriría, mientras él hacia que la mujer siguiera lanzando confundidas cuchilladas que solo hacían que se dañara así misma.”
“¡No! Yo no quiero morir así, asesinándome a mi misma. Debo huir. La mujer cayó al piso sin media cabeza. Él se poso triunfante sobre el cuerpo y comenzó a hurgar el cerebro, pera luego meterse dentro y comerse las entrañas aun calientes. Tengo que correr a toda prisa mientras el aun esta dentro. Esquivando piedras y alimañas, ramas y arbustos, me pondré a salvo en mi hogar, mi esposo y mis hijos no permitirán que me dañen. Al fin y al cabo yo viene a aquí por mi cuenta, y por mi cuenta decido irme.”
“Ya pase el roble de la boca hipnótica, ahora el bosque ya no me parece tan profundo ni enmarañado. ¿Es por que ya conozco el camino? Así es, voy por buen camino, mis pasos a prisa me llevan a mi hogar. A lo lejos escucho gritar a la mujer. ¿Qué acaso aun no la mata? Espero que su tortura termine pronto, gracias a ella me salve. Ya la veo, es mi aldea. Pronto estaré rodeada de mi familia, olvidando las demencias de esta noche.”
“Justo en la puerta están casi todos lo integrantes del pueblo, vecinos, amigos, el alcalde, y mi familia; se estarán preparando para buscarme, es lo mas seguro. Pronto cruzare el umbral, y no habrá razón para que se introduzcan a los peligros que rodean este bosque. Los convenceré de quemarlo, arrasar con todo y todos los peligros. Nadie más pasara por lo mismo, por esta noche endemoniada. Nadie más formara parte de esta leyenda, del bosque, de los árboles petrificados.”
“Me detengo de pronto. Justo en los limites del bosque y la aldea. Yo ya soy parte del bosque, de la leyenda. Los fui desde que él me marco. Ahora lo comprendo. Nunca dejo de jugar, ahora mismo viene por mí entre humo y franjas grises y morado. En el cielo la luna mengua, dándole forma a su escabrosa sonrisa. Los planetas forman sus ojos. Hoy la luna estará zaceada con dos mujeres. Lo escucho venir, entre las hojas, las ramas. Lo siento, ya esta dentro de mí…”

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